La película “De tal Padre tal Hijo” de Kore-Eda plantea un difícil dilema. Dos familias son llamadas desde el hospital en donde nacieron sus primogénitos hace ya 6 años. Les comunican que hubo un error y los niños fueron cambiados de una familia a otra. El terremoto emocional que se produce en las familias es enorme, especialmente en una de ellas.

Se establece una interesante cuestión: ¿Los sentimientos familiares son de sangre o de convivencia? Ambas familias no tenían dudas respecto a sus sentimientos fraternales hasta que entra esta nueva información en sus vidas, y ahí empiezan las dudas. ¿Es mi hijo mi hijo? ¿El hijo de sangre que no he visto nunca es mi verdadero hijo?

A partir de esta premisa los sentimientos que uno cree que tiene respecto a su paternidad se ven trastocados, haciendo que se remuevan de arriba abajo.

Me gustó mucho la confrontación sangre vs vivencia para dar más legitimidad a un sentimiento que a otro. Y por último, también en como muchas veces eso que creemos inamovible son construcciones que hacemos para manejarnos en nuestra vida, que son heredadas en su mayoría por el entorno que nos rodea.

Creo que es bueno, aunque a veces duela, que se agite lo que pensamos sobre determinadas cosas, replanteándolas de nuevo. Al final, sea el resultado que sea, por lo menos serán nuestras de verdad y no prestadas.