Muchas veces nos quedamos atrapados en pensamientos que no son de nuestro agrado. Es como estar en una tela de araña de la que no podemos salir. Llevamos minutos y minutos pensando en algo que no queremos realmente sin darnos cuenta siquiera. Es muy típico estar anclado en el pasado (lamentos, arrepentimientos, nostalgias…) o en el futuro (lo que vendrá de manera angustiosa muchas veces…).

Lo primero que hay que hacer es darse cuenta de que estamos en esa maraña de pensamientos. Si no somos conscientes de ello poco podemos hacer. Por lo que hay que estar atento.

Después hay que tener intención de soltar ese pensamiento. Hay una historia que lo explica muy bien: En la India tienen un método para cazar monos. Ponen un cántaro de boca estrecha con un plátano dentro. Esperan a que el mono se acerque y meta la mano dentro. El mono no puede sacar el plátano y la vasija le hace ir más lento. La solución es sencilla para que no le capturen: dejar la banana e irse, pero no la suelta, por lo que es fácil para los cazadores cogerle. Con los pensamientos es igual. Se trata de soltarlos, dejarlos ir.

Cuando los hayas soltado, da 2 ó 3 respiraciones profundas para volver al momento presente. Centra tu atención en lo que estabas haciendo y ponte a ello.

Muy importante es centrarte en lo que estabas haciendo pero sin intentar hacer otra cosa a la vez. Si estabas haciendo la comida, haz la comida, si estabas leyendo, lee, si estabas aseándote haz eso, pero no otra cosa.

Este ejercicio lleva tiempo y práctica pero a la larga es muy eficaz y saludable. Es entrenar a la mente a estar donde tú quieras que esté.

¡Suéltalo!