Muchas veces nos quejamos de lo mal que nos van las cosas. Si se cambiase esto o aquello mi situación sería diferente. O que me quede como estoy que no me va nada mal. Y parece que nos ceñimos completamente a eso que nos ha tocado vivir en ese momento.

Como decía Ortega Y Gasset, el hombre es él y sus circunstancias. Para mí está clarísimo. Nos condicionan mucho nuestras circunstancias físicas con las que nacemos o nos acontecen, el entorno que nos rodea, etc., pero siempre hay un margen de manejo propio. A veces, minúsculo, otras veces, enorme.

Me viene siempre la imagen de una partida de cartas donde un jugador con unas cartas pobres acaba ganando su mano. Parte con desventaja pero hace lo posible mediante su habilidad, ingenio, valentía o lo que sea para sacarle el máximo partido. Dice el dicho “De la necesidad se hace virtud”. Además, jugar lo mejor posible y con cierto arrojo hace que surjan circunstancias nuevas con diferentes posibilidades. Siguiendo el símil de los naipes, jugando muchas veces se roba y se desechan cartas y vienen otras distintas, y la partida puede cambiar. Esto hila con el concepto de Resilencia, en donde una persona con pocos recursos es capaz de sobreponerse a esas adversidades.

Creo que primero hay que aceptar lo que tienes sin perder tiempo en cómo podría haber sido (eso son realidades paralelas) y después, analizar que se puede hacer con ellas y jugarlas lo mejor posible.

Así que, ¡Juega!

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